Cada día nuevas reflexiones llegan a nuestras mentes y las dejamos escapar sin advertir que, en algún momento dado de la vida, se puede volver a caer en la incógnita otra vez. Se nos presentara otra vez el mismo problema o alguno semejante y en la mayoría de los casos no recordaremos la solución que habíamos encontrado ya en el pasado.
Por eso es bueno anotar o advertir con énfasis nuestras experiencias para no olvidarlas, porque estas suelen ser las llaves, la clave para salir de ese laberinto.
Muchas veces he sentido la necesidad de plasmar mis pensamientos pero las ocupaciones laborales absorben todo mi tiempo y me impiden tomar el mísero tiempo que pudiese dedicar a escribirlos, frustrando mi intento. Y cuando llega el momento de receso, la frustración roba mi inspiración y en un descuido olvido todo.
Suelo, a veces, recordar algo, la esencia de la reflexión, mas no completa; no me causa la misma impresión porque una parte de la esencia se pierde cuando no hay inspiración, la fortaleza del mensaje no es la misma que al momento de ser concebido.
Mas, cuando logro hacer tiempo plasmo el pensamiento y cuando llega el momento reflexiono en el mensaje mientras lo leo, pues, aunque quede en mi mente el mensaje en si llega cuando leo lo ya escrito. Puedo sentir que lo que me faltaba, la mitad de la esencia que estaba plasmada en el papel, era lo necesario para salir de la incógnita.
"No desperdiciemos los momentos ni las reflexiones que afloran en nuestras mentes porque pueden sernos de gran ayuda en un futuro"
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