Mirando la noche estrellada, con toda mi atención centrada en el cielo, mi atracción principal es la luna que con su luz llena de calidez y de suspiros mi sereno pecho.
Un aroma de quietud inunda el ambiente y al sentir la fresca y sutil brisa le hago mi mensajera para hacer llegar un beso mío a su frente.
Y una canción, una canción que guardo en mi pecho corre por mis venas y hacen que broten por mis ojos soñadoras lagrimas en silencio.
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